Francisco "El Toro" Coronado

ENTRE GRANDEZA, POPULARIDAD Y REPUDIO

Por: Michangelo

Francisco El Toro Coronado

El alcoholismo socavó el potencial y cualidades que había en él. Francisco Coronado, sus dos nombres y Salinas Arrieta, sus apellidos, fue apodado como "El Toro Coronado".

Cuando nos referimos a boxeadores de grandes expectativas en el ámbito nacional, que por su condición atlética y contextura física natural le ponemos etiqueta de campeón y proyecciones de alto nivel, debemos hablar obligatoriamente del "Toro Coronado".

Lamentablemente, está en paralelo la historia de un hombre, manso, caballeroso y de actitud humilde en su vida fuera de un cuadrilátero. Rabioso, temerario y potencialmente admirado cuando estaba entre las cuatro cuerdas sacudiendo sin pausas y con furia a sus contendientes.

Y el otro Coronado que se volvía ofensivo y belicoso, siendo protagonista de noticias escandalosas. El pugilista famoso por la potencia y temeridad en la tarima, se volvía repudiable por las constantes conflictos y escándalos que provocaba, cuando se ponía en manos del licor.

Coronado, dice que nació el 28 de octubre de 1948, en el barrio "Cristo del Rosario". en Managua, Nicaragua. Y vivió también por los alrededores del Cien Cabrera, en el llamado "Barrio de Barrios". Fue el único varón en cinco hijos de la familia de Don Manuel Salinas y doña Minerva Arrieta.

Hay quienes aseguran que "Coronado" nació en Golfito, Costa Rica. Pero "El Toro" lo niega y dice que él es nacido en Nicaragua. Desde pequeño estaba metido en problemas y desobediencias. Mientras su padre conducía una locomotora del ferrocarril, estaba metido en cualquier sitio con olor a peligro.

En el antiguo "Gimnasio Salvadorita", también conocido como "El Vivero", cerca del famoso Barrio "La Bolsa", en los alrededores del edificio "Telcor", Fue el dominicano "Black Bill" quien le enseñó a dar los primeros pasos y ejecutar los primeros golpes en el boxeo

Asegura que 11 peleas como aficionado, de las que perdió un ante "Ray" Mendoza en su debut, fueron suficientes para que decidiera convertirse en boxeador profesional.

Luego de participar en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Puerto Rico en 1966, "Coronado" decidió encerrarse en el ring con el tico "Piel Roja" Chavarría, el 24 de septiembre de 1966.

Cuantas veces estuvo en aprietos y escándalos de golpes y borracheras, esas tantas veces estuvo en la cárcel. Las ocasiones fueron tantas que no están en registros; la Comisión de Boxeo Profesional lo sancionó en más de una decena de veces.

Lo extraño y sorprendente es que "Coronado", estando en la cárcel, era programado para pelear y el gimnasio se llenaba hasta reventar. Después de la pelea regresaba a la cárcel, para seguir pagando la condena.

Las facultades de "Coronado" eran excepcionales; su vitalidad parecía no mermar. Boxeadores cercanos a su entorno aseguran que su mayor problema fue que siempre subió al ring con sus buenos tragos de Ron adentro, esto le hacía perder la perspectiva de responsabilidad y respeto al público.

Estuvo en manos de los entrenadores; Kid Pambelè; François González; René González; "El Curro" Dossman; René McKlean,; y William Montote. Todos les consideraban un púgil dócil. En unas cuatro ocasiones que, en una sesión de prácticas intercambié golpes con él, lo noté caballeroso. Pero el licor, lo transformaba en alguien totalmente opuesto.

Las reglas mismas del boxeo son insignificantes si un boxeador que está en esas condiciones le quita seriedad a la carrera pugilística, cuando le da igual perder o ganar. "El Toro" vivió una lucha infructuosa contra lo bueno y lo malo. Repentinamente, entre triunfos y derrotas bajó su rendimiento y desapareció del plano boxístico en 1974.

Después de que por tanto desorden de su vida, anduvo del "timbo al tambo", en 1975 reapareció restaurado. Luego de estar asistiendo a grupos de Alcohólicos Anónimos luchando por su rehabilitación se dedicó a practicar con esmero y lejos de las cantinas, bares y lugares por los que siempre había transitado en busca del placer y el deleite etílico.

Resonantes triunfos y extraordinarias presentaciones le encaminaron al ranking mundial y la búsqueda de una oportunidad titular. "¡TORO! ¡TORO! ¡TORO!", gritaban los aficionados cuando éste embestía y descargaba certeramente sus golpes llenos de energía y poder explosivo.

Los rivales eran doblegados irremediablemente. Las tribunas eran abarrotadas y cada día más aficionados se unían para gritar ese nombre de "¡Toro!, ¡Toro!", el cual era sinónimo de fortaleza y coraje.

Lejos de la controversial y altiva persona del pasado, resurgió un hombre humilde y respetuoso con sus semejantes. La esperanza de la oportunidad perdida fue creciendo, hasta que se llegó el día 15 de enero de 1977 en Panamá.

El rival de turno fue el canalero Rafael "El Brujo" Ortega; el título mundial pluma de la AMB estaba en juego. Ortega era el ranqueado número uno y "Coronado", segundo en el escalafón.

Repentinamente, "Coronado" pasó de la sombra a la luz, de los escándalos en la famosa cantina "Luz y Sombra" "Sopas La Chu" y diferentes estancos en Monseñor Lezcano, al estrellato de un título mundial.

De los gritos de la barra escandalosa en un pleito callejero a los aplausos y el clamor del ferviente y fiel aficionado. De ser un hombre repudiado, escandaloso y agresivo, a un admirado personaje del cuadrilátero.

La pelea ante Ortega quedó en los registros como una derrota más. Muchos aseguran que "El Toro" fue víctima de un atraco y que las tarjetas dieron como ganador al "Brujo" Ortega. Se embolsó 31 mil dólares y tiempo después, "Coronado" volvió a las andadas, los ciudadanos se quejaban de sus ataques y ofensas en las calles.

Más de una demanda judicial dicen lo ocurrido nuevamente entre los vecinos y personas que por casualidad estaban cerca de donde "Coronado" estuviera en las calles. La noticia de que un día fue víctima de su propia violencia, nos conmovió.

Cierto día, un ciudadano cansado de las ofensas y amenazas, machete en mano dio cuenta de sus brazos. Estos quedaron tasajeados y sin posibilidad de movilizarlos. El trabajo de cirugía en un hospital capitalino fue intenso para salvar la vida de "Coronado", que se desangraba víctima de las cortaduras.

"El Toro" escribió una bonita historia en los cuadriláteros, con un triste final. Esa es en síntesis, la vida de Francisco "El Toro "Coronado, quien creció, entre peleas y vivió en adversidad ―obstruyendo y echando al traste la versión de una vida diferente, si tomamos en cuenta la privilegiada fortaleza y casta rebelde malempleadas.

Los días de tres cruentas batallas frente a Vicente "Yambito" Blanco, (aunque el leonés fue el vencedor en dos de ellas), y otras memorables peleas que protagonizó, son recordadas como momentos de gloria y esplendor del "Toro" Coronado.

Hoy, con 73 años de edad, Subsiste con una módica pensión de jubilado y a ratos se le ve por las calles capitalinas vendiendo música en CD. Aquel fiero pugilista se ha refugiado en el cristianismo y con una vida apacible, recuerda su época gloriosa, así como su pasado oscuro, de lo que conversa sin amarguras culposas.

 

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