Noviembre 16 del 017

Título.-La marca de Emmett

EN ESTOS JUEGOS.-.-El evento deportivo más llamativo de la región centroamericana se encuentran en la vuelta de la esquina, y no hay alguien más satisfecho que el Presidente del Comité Olímpico pinolero. Por fin, la posibilidad por tanto tiempo acariciada, será concretada. La montaña, ha sido escalada.

EDGAR TIJERINO M.

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Quienes conocemos a Emmett Lang desde su época de estudiante, pequeño chavalo inquieto, más adelante revolucionario temerario, sabemos de su pasión por los deportes. Quería practicarlos todos, pero su pretensión, chocó con sus limitaciones. Sin embargo, fue creciendo como un soñador, y después de ceñirse las tres coronas del deporte casero: Federación de Beisbol, Ministro de Deportes y Comité Olímpico, se le metió entre ceja y ceja, no solo conseguir por cuarta vez para Nicaragua la sede de los Juegos Centroamericanos, sino multiplicar esfuerzos para su realización, dejar su marca.


CLAVE, EL APOYO

Obviamente necesitaba el abierto apoyo del gobierno, y lo obtuvo. Fue así como en San José de Costa Rica, el también máximo dirigente de ORDECA, salió con la autorización sede en su portafolio. “Ahora sí, los haremos”, dijo con seguridad, y zigzagueando entre naturales dificultades, comenzó a abrirse paso de diferentes maneras, sacándole provecho a su relación con el Presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán de 63 años, Thomas Bach, y por supuesto a la experiencia acumulada como dirigente con manejo de los resortes de poder en los años 80, cuando nuestro deporte amateur, dio un salto de calidad que todavía hincha de orgullo.

El nivel de rendimiento que se alcanzó en 1990 en Tegucigalpa, fue consecuencia de todo ese esfuerzo que incluyó un scouteo bastante preciso de los atletas que podrían proporcionar medallas, colocarlos en manos de adiestradores competentes, principalmente nicas y cubanos, y garantizarles pulimento en el exterior, garantizado por las relaciones con países amigos. Emmett Lang, tratando de mantenerse siempre oculto, fue pilar fundamental en ese proceso, contando con el apoyo de dirigentes y activistas como Yamil Zúñiga, Rolando Cerda, Marlon Torres, hoy Director del Instituto de Deportes, Juan Cruz y tantos otros.

NUNCA SE DETUVO

Esa terquedad que cultivó como guerrillero, nunca lo ha abandonado, y quien mejor lo sabe, es quien mejor lo conoce, su esposa Tita. “Si se me mete algo, no paro”, es una de sus frases más conocidas por sus amigos, y ciertamente, Emmett no se detuvo hasta obtener la sede de estos Juegos y meterse de lleno a darles forma, con toda la colaboración que necesitaba, contando con la dinámica incansable de José Luis Huete, quién a su orilla, se ha convertido en un experto del deporte casero, y el enlace más apropiado para el periodismo de deportes.

El día de la inauguración, Emmett Lang estará en las tribunas, con sus ojos agrandados y el corazón acelerado, saboreando el evento. No lo vamos a ver levantar su mano, ni siquiera tímidamente. Sin embargo, una vez se levante el telón, veremos su marca en estos Juegos, indeleble. Una huella que sobrevivirá al paso del tiempo y las embestidas del viento, como hubiera dicho mi abuelo.